lunes, 10 de octubre de 2011

Prólogo: Situación política.

 "El poder es una sombra en la pared, y un hombre pequeño puede proyectar una sombra muy grande" Choque de reyes.

"Nos, Antéganon IV el Magnánimo, en el día de hoy, el de nuestro alzamiento al trono del magistral reino de Calixtrya, escribimos, como ya es tradición de generaciones, nuestro manifiesto real, en explicación del estado del reino y de las medidas que, si la fortuna nos sonríe, harán prosperar a nuestra amada patria.

Nuestra grandilocuente capital, Anregalor, avanza con cada jornada hacia un futuro brillante, dominando desde lo más alto de este mundo nuestra querida nación. Aquesta megalópolis, buque insignia de éste nuestro reino, y, ahora, bajo nuestro insigne mandato, alberga claros deseos de prosperidad para el resto del continente, y Nos, Antéganon IV el Magnánimo, los haremos realidad.

Los colonos del norte solo nos mandan buenos augurios desde su nuevo hogar, ahora parte inseparable de Calixtrya, y nuestros vecinos del archipiélago colgante, Géfyra, pacta con nosotros tratos comerciales, anunciando así un grato porvenir en el que nuestras naciones se unirán como grandes aliadas en este mundo lleno de posibilidades.

En las tierras bajas, los hombres de a pie sonríen y celebran con gran jolgorio y sincero orgullo la llegada de su nuevo monarca, y Nos, Antéganon IV el Magnánimo, quien por mucho tiempo será rey, garantizamos..."

[...]

"Por la santa Trinidad. Se han ido. Ahora puedo escribir sin tapujos. Escuchadme, ciudadanos de Calixtrya, prestad atención a mis palabras. Nuestro antaño gran reino es ahora un desunido vestigio de glorias pasadas.
En la capital de la que tan bien se habla en los manifiestos, las ratas abundan más que las personas, y éstas se ven obligadas a vivir al nivel de las primeras. La decadencia ha alcanzado límites inimaginables.

Nuestro reino se debilita cada día con la corrupción de las castas nobles. Por un tiempo, pensé que solo la ciudad portuaria de Aktí, verdadero buque insignia del reino, nos mantenía a flote. Y, sin embargo, este ataque viene de allí...

Pero no es solo de nuestro reino de donde surge el peligro. Al este, la República de Mystinia, que tanto tiempo ha asegurado albergar sólo buenas intenciones para con nosotros, ha comenzado a aumentar sus fuerzas en el istmo que los separa de nosotros, esperando probablemente un conflicto bélico. En el archipiélago Géfyra, que tanto nos obstinamos en someter, surgen nuevas rebeliones cada día, reclamando sus derechos perdidos. Y solo el dos veces ahorcado sabe qué diablos planean esos Hombres Ocultos del sur. Con el que probablemente es mi último aliento, os anuncio ésto: Si no cambiamos en breve, pereceremos.

No me queda mucho tiempo. Mis guardias han tratado de conseguirme todo el posible, pero esos corruptos son demasiados. Lanzo este manifiesto real por la ventana del palacio, esperando que, así, la verdad llegue al pueblo de una u otra forma. Y, como única voluntad como rey, os pido: No ignoreis mis palabras. Alzaos con vuestras voces individuales, pues en conjunto son más fuertes que cualquier régimen al que os sometan. Y, ante todo, sed libres.
Firmado,

Antéganon IV el Sincero."

-Manifiesto real nunca publicado escrito por Antéganon IV el Breve, y supuestamente hallado por Antéganon V el Entrometido, muerto la misma noche. Documento extraído de la biblioteca personal del Cónsul Astébalor I el Sabio, hace 19 años.-

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